Lo que viene

Este miércoles 27 a las 19 horas se realizará la segunda clase del Ciclo de Formación de Jóvenes Dirigentes organizado por la FCR. El exppsitor será el Lic. Roberto Starke, que hablará sobre "La comunicación en la política". Lugar: UCEMA, Av. Córdoba 374, Aula 4ºB.

The News

"Habrá kirchnerismo para rato si la oposición los subestima"

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El ex ministro aseguró que si la oposición se unifica en un programa de gobierno en común, logrará vencer al kirchnerismo en el 2011.

Rosario- El ex ministro de Economía Ricardo López Murphy alertó hoy que "habrá kirchnerismo para rato en caso de que la oposición los subestime".

"El tema es simple, si la coalición opositora define un programa de gobierno y se unifica, el oficialismo está frito de cara al 2011, ya que para ganar tiene que noquear en primera vuelta y para eso necesita que la oposición llegue fragmentada", afirmó López Murphy.

El economista fue uno de los expositores del Foro anual de Economía y Negocio organizado por la Fundación Libertad de Rosario, de esa ciudad.

López Murphy sostuvo además que dadas las actuales condiciones externas el país "volaría" si tuviera otro gobierno que no fuera tan "hostil con el mundo de los negocios".

"Perdimos los años de prosperidad en una fiesta populista nunca vista", reflexionó.

Después, vaticinó un escenario de "gran inflación con atraso cambiario" y remarcó que la inflación "la generan los gobiernos para recaudar recursos" y no los empresarios como se quiere hacer ver.

La Prensa

El populismo no se lleva bien con la ganadería - Para La Nación

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A estas alturas, resulta claro para todo el mundo que las políticas populistas seguidas por el actual gobierno de turno -en particular, desde 2006 con las restricciones a las exportaciones de carne- afectaron gravemente, y de manera difícil de revertir, el rodeo ganadero.
En esta destrucción de bienes de capital, en cualquier área de la economía, los hechos no ocurren de la noche a la mañana. Toma bastante tiempo devastar el stock de capital y reducir sensiblemente la cantidad de cabezas de ganado. Esto es lo que vino ocurriendo los últimos años y, al revés de lo que debió haber sido una actitud lúcida, se festejó el "aumento" de la producción cuando, en realidad, se trataba de una matanza indiscriminada de animales.
Hoy las consecuencias están a la vista. Tenemos precios extraordinarios para la carne en el mercado internacional que no vamos a poder aprovechar por la falta de volumen suficiente. Se afectó seriamente la industria frigorífica, y sobre todo, se creó un clima no propicio en un momento en el que el país debería estar festejando los excepcionales valores que paga el mundo por la producción argentina.
¿Cómo se puede justificar semejante desastre cuando las circunstancias son tan favorables? Sólo se puede provocar con políticas que no reconocen las consecuencias en el largo plazo de los controles de precios, de las prohibiciones de exportaciones, de los impuestos arbitrarios. Que no reconocen lo complejo que es el sistema de mercado y la asignación de recursos en economías muy sofisticadas, cuando se actúa simplemente con una visión miope y de inmediatez.
Los datos indican que la oferta ganadera cayó cerca del 30% respecto del pico del año pasado, llevando la faena a menos de un millón de cabezas mensuales desde el millón cuatrocientos o cuatrocientos cincuenta mil de mediados de 2009. Esto, a su vez, genera una merma de 35% en la producción de carne, que se puede agudizar a partir de la retención, que se iniciaría sólo en el segundo semestre.
Estas cifras significan que los argentinos deberán bajar al menos 20% su consumo de carne vacuna en los próximos años (a alrededor de 50 kilos por habitante/año), debido a la menor producción, imposible de ser suplida antes de 2014.
Parte del achicamiento del rodeo fue resultado de la extraordinaria sequía de 2009, pero las malas políticas y el desincentivo a la ganadería ya venían probando un aumento en la participación de hembras en la faena durante los últimos años, que se transformó en liquidación y llegó hasta niveles de alrededor de 50%, desde el piso de 36% en marzo de 2006.
Semejante escenario fue el que permitió, en 2009, un nivel de faena extraordinario, y también un relativamente abultado volumen de exportaciones, de 640.000 toneladas.
Es en el sector de la carne donde se están viendo las graves consecuencias del populismo. Y va a ocurrir algo parecido en otros sectores que también fueron descapitalizados. Por la densidad en materia de bienes de capital de estos sectores, va a pasar más tiempo hasta que se perciban estas mismas consecuencias.
Aquí cabe señalar una lección: no volvamos a cometer los mismos errores que en el pasado. Generemos las condiciones que den previsibilidad al sector y permitamos recomponer el capital productivo necesario para poder abastecer al país y al mundo, que están demandando con sumo interés los productos argentinos.
Ver artículo en LaNacion.com

Grecia: la Argentina europea

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Al igual que en la Argentina en 1999, un nuevo gobierno se ha hecho cargo recientemente de la conducción política y económica de Grecia, y percibe que las reales circunstancias a enfrentar eran muchísimo más delicadas que las que se percibían socialmente y que habían informado el discurso electoral y la narrativa de la coalición de gobierno.

Ello se debe a la adopción de reglas de juego que eran inconsistentes entre sí. Desde hace mucho tiempo, es conocido que si hay un patrón monetario rígido e inamovible, en este caso sería el euro, el rol que cumple el tipo de cambio, en las economías con moneda propia, tiene que ser reemplazado por la corrección de otras variables económicas.

Esto implica flexibilidad de precios y salarios, espacio fiscal para aguantar los cimbronazos con acumulación de recursos en tiempos favorables. Implica también medidas de extraordinario cuidado y supervisión en el sistema bancario.

En el caso de la Argentina se habían coordinado dos fenómenos negativos. En primer lugar, una indisciplina en materia fiscal, con un fuerte crecimiento del gasto público en términos del numerario, que generó una acumulación de deuda pública muy significativa durante la década del 90.

Sumado a esta situación, hubo un terrible shock externo producido por la combinación de la crisis asiática, con la caída de los precios de las commodities ; la crisis rusa, con el cierre de los mercados de capitales; la crisis brasileña, con el respectivo desplome de los precios relativos, y la crisis del Nasdaq, con los papeles de alto riesgo, como los argentinos.

Esa combinación de un tremendo shock externo y una cierta indisciplina previa obligaba a la Argentina a un importante esfuerzo tanto en materia fiscal como financiera y de precios relativos. Ese esfuerzo, como es público y notorio, no tuvo el respaldo social y cultural, ni el convencimiento de la coalición de gobierno para llevarlo a cabo.

Más allá de los intentos realizados, no se percibía con claridad el inmenso costo que tenía la alternativa. Para ilustrar este costo en términos prácticos, la Argentina, nueve años después de producidos los eventos, todavía no ha podido normalizar la enorme variedad de contenciosos que han surgido de ese proceso.

Por ejemplo, los juicios por la falta de movilidad a los jubilados, en incumplimiento de las sentencias de la Corte Suprema, los juicios por los incumplimientos en los contratos, confiscación de empresas, el pago de la deuda pública. Solamente nueve años después de ocurrido, estaría en marcha un canje de la deuda pública para tratar de reducir la parte de la misma que está en default.

La salida del régimen anterior produjo un traumatismo extremo con caídas del producto bruto interno de dos dígitos y un incremento extraordinario en la pobreza y en la indigencia. Toda salida traumática de un régimen monetario genera efectos devastadores, sobre todo si se producen en ella las enormes transferencias regresivas que se llevaron a cabo a través de la pesificación asimétrica.

En el caso de Grecia, hay tres temas que están en discusión. En primer lugar, cuál magnitud es necesaria en la consolidación fiscal. Para dar un ejemplo, el programa económico presentado por equipo económico en marzo de 2001, que fue rechazado por las autoridades, obligaba a una corrección a corto plazo del 0,6 del producto y a largo plazo a una corrección del 2,3. Para lidiar con la crisis griega se ha estimado que la corrección necesaria en términos estructurales es de alrededor de 9 puntos del producto.

El financiamiento

En este caso no es sólo la corrección y la consolidación que hay que hacer, sino el financiamiento. De lo que se trata no es de corregir en dos o tres años, sino de modificar intertemporalmente a lo largo de la tendencia de crecimiento de la economía el nivel de erogaciones futuras.

Lo que importa en Grecia, como en todos los otros casos, es la solvencia en el largo plazo. Es decir que la tasa de aumento de las erogaciones que excedió marcadamente el potencial vuelva a converger a los niveles de los países que tienen una situación financiera sólida. Esto se debe hacer a lo largo de muchos años, modificando los regímenes de transferencias que el Estado realiza y los gastos primarios que lleva adelante.

Para poder hacer un proceso largo se necesitan recursos para financiar la transición. Los únicos agentes disponibles, como lo era en 2001 para el país, son los organismos multilaterales. En general, el organismo nominado en la arquitectura financiera internacional es el Fondo Monetario. Todavía no se ha recurrido a él, pero inevitablemente el financiamiento posible en condiciones no mercantiles es el del Fondo. Eso lo carga de intereses. En particular, se considera que una tasa del 6% es financieramente insostenible.

Como paradoja y digresión, el gobierno de la ciudad de Buenos se ha endeudado al 12,5%, pagando comisiones obscenas, y en circunstancias, por nuestra historia, en las que la fragilidad de nuestros gobiernos es extrema. Si creciendo y con el viento a favor se endeudan a esa tasa, qué quedará para los momentos de crisis.

Esta nota final, sirve para explicar las conductas inaceptables de nuestros liderazgos políticos, que no aprenden de nuestros propios errores.

 

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1255276

asd