Lo que viene

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"En las urnas, los vecinos no perdonarán los caprichos de Macri"

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Ricardo López Murphy, precandidato a jefe de Gobierno por Convergencia Federal, dispara fuerte contra la actual administración porteña: "Nunca hubo un gobierno que subiera los impuestos como éste". Y asegura que "no hay políticas, ni autocrítica".

¿Qué piensa del debate por el Presupuesto?
El Presupuesto para 2011 del gobierno de la Ciudad es mentiroso. No plantea aumentos salariales y todos sabemos que la inflación rondará entre el 25 y 30%. Además creo que la amenaza del jefe de Gobierno es poco institucional y republicana. Macri dice: o me firman el Presupuesto o de lo contrario adelanto las elecciones. Es una actitud caprichosa, juvenil, de niño malcriado. No siempre las cosas son como uno quisiera.

Macri aseguró que no adelantará las elecciones, ¿por qué cree que ahora cambió de opinión?
Porque es consciente de que los vecinos de la Ciudad no le van a perdonar todos sus caprichos en las urnas. Todos los problemas de esta gestión, según funcionarios, legisladores y ministros, son externos. No hay autocrítica, no hay planeamiento, no hay políticas a largo plazo. ¿Alguien sabe qué modelo de ciudad quiere Macri? ¿O a qué ciudad le gustaría que Buenos Aires se asemeje? ¿Cuáles son los lineamientos generales para los próximos 25 años? Estas falencias son recurrentes. Siempre van detrás de los problemas. El área que mejor manejan, sin duda, es la de la publicidad oficial. Ahí no hay subejecución presupuestaria. Todo lo contrario.
Luego de los violentos sucesos en Villa Soldati, el gobierno porteño anunció la construcción de ocho mil viviendas, ¿le parece una buena medida? ¿Quizá un poco tardía?
Nosotros recorrimos hace más de dos meses Villa Soldati, Lugano, los barrios Los Piletones y Ramón Carrillo. El gran déficit habitacional que tiene el sur de la ciudad de Buenos Aires es evidente. En primer lugar, la medida me parece acertada y tardía. Hace tres años que están gobernando. Nuestra propuesta para el sur es avanzar en un plan de urbanización y de infraestructura que garantice la apertura de vía pública, electricidad, gas, agua potable, cloacas, alcantarillado y alumbrado público. Esto es realizable y la Ciudad cuenta con los recursos para llevarlo adelante. Falta decisión y voluntad política, algo que el gobierno de Macri no tiene. En segundo lugar, el gobierno tiene que tener un plan de acción permanente en todos estos barrios vulnerables. No sólo por cuestiones sociales y de emergencias, sino también de patrullaje y vigilancia. Es decir, en lugar de ubicar a la Policía Metropolitana en las zonas más seguras de Capital, centraría todos los recursos en los barrios más necesitados e inseguros de la Ciudad. Vamos a garantizar que el Estado esté presente en los espacios públicos, y no vamos hacer clientelismo como hizo Macri en las villas. Con nosotros se termina el juego perverso con los más pobres.

¿Lo desilusionó Macri?
El caso del aumento del ABL lo pinta de cuerpo entero, no hay respeto por las instituciones. Hay cosas que entre demócratas es fácil acordar. Lo voy a poner en un ejemplo brutal. Que acordemos que hay que comer con cubiertos, es un acuerdo muy elemental. Que arreglemos qué vamos a comer, ya es un salto cualitativo. Ahora, si no puede hacer acordar que debemos comer con cubiertos, estamos en una instancia muy primitiva. Entonces, sí me desilusiona en este sentido, se podrán imaginar en todo lo demás. Nunca hubo un Gobierno que subiera más los impuestos que éste.

¿Le gustaría enfrentar a Macri en una elección?
No hago de la política cuestiones personales. Es más sano colocar las disputas en términos de las ideas. Plantear el cómo modernizar a la Ciudad de Buenos, es decisivo. Cómo hacemos para que los ciudadanos porteños se enteren de los debates, que no sea esa cosa anacrónica, cerrada, casi mafiosa, de que nadie sabe cuáles son las discusiones en la Legislatura. Cómo hacer que eso tome estado público. Eso requiere un rol orientador y magisterial del jefe de Gobierno. Yo prefiero poner el foco en el modo, las formas, los programas, y no en los problemas personales.

¿Y dónde coloca al jefe de Gobierno en ese debate?
Con costumbres atrasadas, de grupo cerrados y aislados de la sociedad. Es incapaz de poner reglas de juego a las cuales atenerse. El caso de las elecciones ejemplifica esto. No podemos depender de un capricho. Estados Unidos, Brasil y Chile votan siempre en la misma fecha, ¿por qué nosotros tenemos que ser tan atrasados? Macri ha hecho mucho daño, tendríamos que estar hablando de otros temas.

A priori uno podría imaginar que usted comparte una sección del electorado con el PRO, ¿cree que puede disputar el liderazgo de ese sector?
No lo sé. Todo el mundo sabe lo que yo opino y no tengo posiciones oportunistas. Yo he mantenido las líneas básicas de mi pensamiento político los últimos 30 años. Obviamente mi base electoral está ubicada en el sector moderado de la Ciudad de Buenos Aires y va a seguir estando ahí. Si llego a ser candidato a jefe de Gobierno, ahí buscaré la respuesta a su pregunta.

¿Qué alianzas vislumbra para 2011?
Yo creo que si hay una coalición capaz de derrotar al kirchnerismo, allí estaré. No va a ser fácil, porque el Gobierno va a tener una ayuda de las circunstancias económicas, va a haber un viento de cola espectacular. Eso, en general, predispone a la gente favorablemente hacia los gobiernos de turno. Me parece que la única chance de derrotarlos es a través de un gran frente panradical. Siempre que se venció al peronismo fue a través de ese tipo de alianzas. Debería unirse todo ese espectro en el país y también en la Ciudad, que es esencial para ganar a nivel nacional porque si fracasa a nivel local será difícil un acuerdo.


¿Quién es su referente para las presidenciales?
Algún candidato o candidata que surja de ese espacio. Yo tengo muchas discrepancias con los posibles aliados. No soy socialista, ni socialdemócrata, pero estoy dispuesto a entender que la lógica para realizar un frente lo suficientemente amplio, va a requerir que hagamos concesiones en un sentido muy amplio. Cualquiera de los candidatos de ese espacio va a ser bienvenido bajo la certeza de que no vamos a votar por identificación sino con la consigna de construir un gran paraguas que derrote al otro gigantesco paraguas que es la coalición kirchnerista. La gran torpeza de la oposición ha sido fragmentarse.

¿Qué hay que evitar para no cometer el error que la Alianza?
La Alianza, en realidad, fue muy exitosa electoralmente. Venció al justicialismo dos veces a nivel país. Fue enormemente exitosa. Las dificultades las tuvo cuando le tocó gobernar bajo circunstancias muy difíciles. No pudo sostener la cohesión en ese momento, hubo gente que se asustó y abandonó el barco.

Usted en 2003 sacó el 17% como candidato a presidente, ¿cómo estaríamos hoy si hubiera tenido la posibilidad de conducir al país?
Hubiéramos tenido un éxito extraordinario en materia de crecimiento económico, hubiéramos ganado un gran prestigio en materia de integridad, no habría e-mails hablando de nuestras inconductas (en relación al ex secretario de Transporte Ricardo Jaime). Habría una gran confianza en el futuro del país. Sería como la Alemania de la posguerra: economía de mercado, integridad personal y respeto institucional. La Argentina hubiera entrado de lleno en el sendero del éxito. En vez de canalizar el crecimiento económico -originado a partir de circunstancias excepcionales de la economía mundial- con un enfoque populista y clientelista, lo habríamos llevado hacia un enfoque que hubiera explotado la inversión y el trabajo genuino. Eso es más difícil, pero más redituable a largo plazo. Ésa es la oportunidad que perdimos: vivir la epifanía de la libertad.

¿Ensaya alguna autocrítica por el capital político perdido? No es que no batallamos. Yo no cambié, digo las mismas cosas que en 2003. ¿Qué cambió?
La gente. Se entusiasmaron con otra propuesta porque la prosperidad económica les dio un incentivo para aceptar ciertas cosas. Probablemente también hubo miopía: estaban ganando dinero y lo único que pensaron fue cómo mantener ese estatus. Si yo hubiera cambiado, me podría recriminar algo. Tengo una coherencia intachable. La sociedad se volvió muy indulgente con los episodios de corrupción.

¿Cómo está la relación con quien fue su aliado y ladero político, el actual ministro de Educación porteño Esteban Bullrich?
Hemos pasado por un episodio lamentable, como el fraude y las violaciones a la carta orgánica de Recrear, el partido político que yo había fundado. Yo renuncié a mi propio partido. Los miembros de la Junta Electoral estaban en una lista de candidatos internos, todas las cosas que habíamos censurado de las malas prácticas políticas las hicieron. Cuando uno ve eso, no hay más que hacer ahí. Se había degrado y degenerado todo. Fue un escándalo. Al sector liderado por Esteban Bullrich lo desbordó la posibilidad de integrar el gobierno porteño.

¿Cuáles sería los lineamentos de un posible gobierno suyo?
Nosotros nos orientaríamos hacia una modernización institucional, tecnológica y operativa de la administración pública de la Ciudad. Lo haríamos a partir de la lógica de la utilización de recurso con la máxima eficiencia posible. Esto va a afectar desde la salud, la educación, la infraestructura, el medio ambiente, la relación con el Estado nacional. Hay que ser transparente en la administración. Enfrentar los problemas reales de transporte y tránsito, de amabilidad. Va a ser un desafío enorme. Cada tema va a ser discutido de cara a la sociedad con total franqueza, iremos a la búsqueda del apoyo popular enfrentando a las corporaciones... no va ser un Gobierno de acomodados ni de acomodaticios.

¿Le cree a Macri cuando dice que fue víctima de una operación con las escuchas ilegales?
No. Lo que no sé es si él actuó personalmente o si fue incapacidad e ineficiencia. Los hechos ocurrieron, Ciro James fue contratado por el Gobierno de la Ciudad. Si Macri lideraba la asociación ilícita es más complicado de probar, pero hubo responsabilidad política, no me cabe duda. En una sociedad que le prestara más atención a las palabras sería un bochorno.

Franco Spinetta - Redacción Diario Z
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