Lo que viene

Este miércoles 27 a las 19 horas se realizará la segunda clase del Ciclo de Formación de Jóvenes Dirigentes organizado por la FCR. El exppsitor será el Lic. Roberto Starke, que hablará sobre "La comunicación en la política". Lugar: UCEMA, Av. Córdoba 374, Aula 4ºB.

Ciclo de formación de Jóvenes Dirigentes

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"En las urnas, los vecinos no perdonarán los caprichos de Macri"

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Ricardo López Murphy, precandidato a jefe de Gobierno por Convergencia Federal, dispara fuerte contra la actual administración porteña: "Nunca hubo un gobierno que subiera los impuestos como éste". Y asegura que "no hay políticas, ni autocrítica".

¿Qué piensa del debate por el Presupuesto?
El Presupuesto para 2011 del gobierno de la Ciudad es mentiroso. No plantea aumentos salariales y todos sabemos que la inflación rondará entre el 25 y 30%. Además creo que la amenaza del jefe de Gobierno es poco institucional y republicana. Macri dice: o me firman el Presupuesto o de lo contrario adelanto las elecciones. Es una actitud caprichosa, juvenil, de niño malcriado. No siempre las cosas son como uno quisiera.

Macri aseguró que no adelantará las elecciones, ¿por qué cree que ahora cambió de opinión?
Porque es consciente de que los vecinos de la Ciudad no le van a perdonar todos sus caprichos en las urnas. Todos los problemas de esta gestión, según funcionarios, legisladores y ministros, son externos. No hay autocrítica, no hay planeamiento, no hay políticas a largo plazo. ¿Alguien sabe qué modelo de ciudad quiere Macri? ¿O a qué ciudad le gustaría que Buenos Aires se asemeje? ¿Cuáles son los lineamientos generales para los próximos 25 años? Estas falencias son recurrentes. Siempre van detrás de los problemas. El área que mejor manejan, sin duda, es la de la publicidad oficial. Ahí no hay subejecución presupuestaria. Todo lo contrario.
Luego de los violentos sucesos en Villa Soldati, el gobierno porteño anunció la construcción de ocho mil viviendas, ¿le parece una buena medida? ¿Quizá un poco tardía?
Nosotros recorrimos hace más de dos meses Villa Soldati, Lugano, los barrios Los Piletones y Ramón Carrillo. El gran déficit habitacional que tiene el sur de la ciudad de Buenos Aires es evidente. En primer lugar, la medida me parece acertada y tardía. Hace tres años que están gobernando. Nuestra propuesta para el sur es avanzar en un plan de urbanización y de infraestructura que garantice la apertura de vía pública, electricidad, gas, agua potable, cloacas, alcantarillado y alumbrado público. Esto es realizable y la Ciudad cuenta con los recursos para llevarlo adelante. Falta decisión y voluntad política, algo que el gobierno de Macri no tiene. En segundo lugar, el gobierno tiene que tener un plan de acción permanente en todos estos barrios vulnerables. No sólo por cuestiones sociales y de emergencias, sino también de patrullaje y vigilancia. Es decir, en lugar de ubicar a la Policía Metropolitana en las zonas más seguras de Capital, centraría todos los recursos en los barrios más necesitados e inseguros de la Ciudad. Vamos a garantizar que el Estado esté presente en los espacios públicos, y no vamos hacer clientelismo como hizo Macri en las villas. Con nosotros se termina el juego perverso con los más pobres.

¿Lo desilusionó Macri?
El caso del aumento del ABL lo pinta de cuerpo entero, no hay respeto por las instituciones. Hay cosas que entre demócratas es fácil acordar. Lo voy a poner en un ejemplo brutal. Que acordemos que hay que comer con cubiertos, es un acuerdo muy elemental. Que arreglemos qué vamos a comer, ya es un salto cualitativo. Ahora, si no puede hacer acordar que debemos comer con cubiertos, estamos en una instancia muy primitiva. Entonces, sí me desilusiona en este sentido, se podrán imaginar en todo lo demás. Nunca hubo un Gobierno que subiera más los impuestos que éste.

¿Le gustaría enfrentar a Macri en una elección?
No hago de la política cuestiones personales. Es más sano colocar las disputas en términos de las ideas. Plantear el cómo modernizar a la Ciudad de Buenos, es decisivo. Cómo hacemos para que los ciudadanos porteños se enteren de los debates, que no sea esa cosa anacrónica, cerrada, casi mafiosa, de que nadie sabe cuáles son las discusiones en la Legislatura. Cómo hacer que eso tome estado público. Eso requiere un rol orientador y magisterial del jefe de Gobierno. Yo prefiero poner el foco en el modo, las formas, los programas, y no en los problemas personales.

¿Y dónde coloca al jefe de Gobierno en ese debate?
Con costumbres atrasadas, de grupo cerrados y aislados de la sociedad. Es incapaz de poner reglas de juego a las cuales atenerse. El caso de las elecciones ejemplifica esto. No podemos depender de un capricho. Estados Unidos, Brasil y Chile votan siempre en la misma fecha, ¿por qué nosotros tenemos que ser tan atrasados? Macri ha hecho mucho daño, tendríamos que estar hablando de otros temas.

A priori uno podría imaginar que usted comparte una sección del electorado con el PRO, ¿cree que puede disputar el liderazgo de ese sector?
No lo sé. Todo el mundo sabe lo que yo opino y no tengo posiciones oportunistas. Yo he mantenido las líneas básicas de mi pensamiento político los últimos 30 años. Obviamente mi base electoral está ubicada en el sector moderado de la Ciudad de Buenos Aires y va a seguir estando ahí. Si llego a ser candidato a jefe de Gobierno, ahí buscaré la respuesta a su pregunta.

¿Qué alianzas vislumbra para 2011?
Yo creo que si hay una coalición capaz de derrotar al kirchnerismo, allí estaré. No va a ser fácil, porque el Gobierno va a tener una ayuda de las circunstancias económicas, va a haber un viento de cola espectacular. Eso, en general, predispone a la gente favorablemente hacia los gobiernos de turno. Me parece que la única chance de derrotarlos es a través de un gran frente panradical. Siempre que se venció al peronismo fue a través de ese tipo de alianzas. Debería unirse todo ese espectro en el país y también en la Ciudad, que es esencial para ganar a nivel nacional porque si fracasa a nivel local será difícil un acuerdo.

"Los problemas de las crisis no se arreglan con las alzas de impuestos"

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Los altos impuestos en Argentina es una de las aristas que más complican al país y de los que Ricardo López Murphy, ministro de Economía durante el mandato del ex presidente Fernando De la Rúa, es un férreo opositor. De visita en nuestro país para participar en la celebración de los 20 años del Instituto Libertad y Desarrollo, López Murphy, comenta que Argentina tiene una presión tributaria "extravagante" y que al tener impuestos tan elevados, la economía no puede crecer a las tasas a que lo están haciendo las economías como China e India.

-¿Cuál es su evaluación de la situación económica y política de Argentina?
-Al igual que toda América Latina, Argentina está viviendo un momento muy favorable por la mejora de los commodities, las tasas de interés extremadamente bajas en el mundo, y por la gran correspondencia con el crecimiento asiático. Lo que nos diferenciaría más del resto es que tenemos una altísima tasa de inflación, que no es usual en la región, salvo Venezuela. Estas circunstancias venturosas para la región creo que se mantendrán para el año que viene. La situación política es muy compleja por tres factores: la crisis generalizada de los partidos políticos, una gran captura del poder político en el Gran Buenos Aires, y porque el partido en el poder ejerce el gobierno viabiliza su lealtad en base al presupuesto en un marco de baja institucionalidad.

-¿Cuál es la mayor crítica que le hace a la gestión de la presidenta Cristina Fernández?
-Hay dos cosas que me parecen muy delicadas: una es la actitud de total desapego de los límites institucionales, y la otra es el haber desaprovechado una gran oportunidad de solucionar la situación jurídica con todo el mundo. En vez de hacerlo, acumulamos problemas hacia el futuro, como la deuda con los jubilados, el deterioro de las reservas energéticas y la pérdida total de legalidad institucional. Por ejemplo, este año vamos a trabajar sin presupuesto. Eso es algo que no sucede en el resto de la región.

-¿Y qué pasa con la inseguridad jurídica que perciben los empresarios?
-El problema institucional se extiende a muchas áreas. Yo mencioné la inexistencia de presupuesto. Si no hay eso, el resto de las reglas del juego naturalmente son muy débiles.

-¿Qué opina del acuerdo entre el gobierno argentino y el FMI para mejorar el índice de inflación?
-Es un paso positivo. Una cosa que nos ponía en ridículo en el resto del mundo era trampear con los índices del Instituto de Estadísticas. Lo que se haga para mejorar eso me parece positivo.

La vivienda no tiene que ser un sueño

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Para los sectores mas vulnerables de nuestra sociedad, el acceso a la vivienda propia en las circunstancias económicas actuales es poco menos que imposible. El crédito hipotecario literalmente no existe para quienes ganan sueldos promedio. Esto no sucede por casualidad, sino como consecuencia de la política económica que los sucesivos gobiernos han venido aplicando a lo largo de muchas décadas. Hay que cambiar esa política para que el ciudadano común, el hombre y la mujer que trabajan decentemente todos los días para ganar su sustento puedan tener, por sí mismos, y no por medio de una dádiva gubernamental, el acceso a la vivienda.
Hay en nuestro país un déficit de alrededor de un millón de viviendas. El Plan Federal, instrumentado por el kirchnerismo, fracasó estrepitosamente. Del propósito inicial, que pretendía construir 500 mil unidades sólo se ejecutaron 200 mil, pero incluyendo en ellas un elevado porcentaje de refacciones a viviendas preexistentes. Por lo demás, en muchos de esos emprendimientos, se construyeron viviendas de mala calidad y no se previeron las obras de infraestructura, de modo que los barrios carecen de agua, cloacas y gas. En el barrio Piletones, en la zona del Parque Zoofitogeográfico de la Capital Federal, la organización Madres de Plaza de Mayo construyó casas que la gente no quiere habitar porque no tiene solidez estructural, no tienen infraestructura o no se terminaron.
La falta de vivienda es un capítulo más de la decadencia económica de nuestro país y no se puede resolver sin encuadrar el problema en su contexto general. Debemos reformular globalmente el sistema económico, hacer que la inversión productiva vuelva a ser rentable, que valga la pena asumir riesgos empresariales y que el Estado garantice los derechos constitucionales para que surja el crédito hipotecario a largo plazo, de modo que, en un marco de crecimiento y desarrollo económico generalizados, el empleado, el obrero, el trabajador puedan contar con los ingresos necesarios como para afrontar el pago de una cuota que les permita adquirir la vivienda propia.
Esto no se logra por medio de la acción directa del Estado. Es necesario crear las condiciones para que los bancos encuentren rentable el préstamo hipotecario. La financiación de viviendas puede ser un gran negocio para el sistema financiero, pero para que eso sea posible es necesario que la política económica ofrezca garantías razonables a largo plazo, que exista seguridad jurídica y estabilidad monetaria. En ese contexto, con perspectivas de progreso general, el crédito hipotecario aparecerá espontáneamente porque las instituciones financieras lo visualizarán como un negocio rentable.
El acceso a la vivienda es un logro que tiene un profundo significado en la vida de cualquier individuo porque simboliza la posesión de un espacio físico que le es propio, en el cual puede centralizar las actividades de mayor contenido emocional para cualquier persona: formar una familia, educar a sus hijos, compartir la intimidad y expresar sus afectos y sus vivencias más intensas. Todas estas actividades tienen un valor que excede largamente las consideraciones monetarias, pero lo cierto es que una vivienda se adquiere únicamente con dinero. Por eso, es necesario idear desde la economía los métodos para establecer los criterios que permitan el acceso a la vivienda propia.
Y, en concordancia con todo ello, es bueno tener en cuenta que, para el Estado, es más cara la gente que vive mal que la que vive bien. Las enfermedades, la desnutrición, la marginalidad terminan siempre por tener un costo para el Estado. Esa es una razón adicional para implementar políticas que propendan al bienestar popular en general y que contemplen el problema de la vivienda en particular.
La demagogia gubernamental que nos agobia desde hace décadas impide que esto se plasme en hechos concretos y tangibles. Pero siempre estamos a tiempo de rectificar el rumbo. Si aprovechamos las oportunidades que se nos presentan, será en beneficio de todos, en particular, de aquellos para quienes el acceso a la vivienda es una ilusión tan difícil de realizar.

Ricardo López Murphy. Pre candidato a jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Marcelo Meis. Ex legislador porteño.
Publicado Por Perfil / Domingo 19/12

Ricardo López Murphy con Marcelo Lonogbardi

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