Lo que viene

Este miércoles 27 a las 19 horas se realizará la segunda clase del Ciclo de Formación de Jóvenes Dirigentes organizado por la FCR. El exppsitor será el Lic. Roberto Starke, que hablará sobre "La comunicación en la política". Lugar: UCEMA, Av. Córdoba 374, Aula 4ºB.

Declaración de RELIAL sobre Derechos Humanos

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Declaración de RELIAL sobre Derechos Humanos

El evento en conmemoración a los 10 años de RELIAL -una década traducida en compromiso, entrega y salvaguardia de la democracia liberal, la responsabilidad individual, la primacía del Estado de derecho y el impulso a la economía de mercado- fue, además un acontecimiento particularmente simbólico pues, en el marco de un ejercicio pluralista y democrático, aprobamos la Declaración de RELIAL sobre los Derechos Humanos.

Frente a la crítica situación por la que atraviesa la región en materia de derechos humanos, durante 2014, la Red Liberal de América Latina, RELIAL, impulsó diversos esfuerzos en defensa y promoción de este tema.

Siendo una prioridad en la agenda de la Red, en mayo del presente año, se llevó a cabo un primer grupo de trabajo concentrado en debatir ¿qué defendemos los liberales? y desarrollar un proyecto que postule, en detalle, un posicionamiento liberal respecto a la aplicación y respeto por los derechos fundamentales que permiten a cada persona la posibilidad de desarrollarse libremente.

Del grupo de trabajo, posteriores análisis y revisiones, resultó un documento preliminar "Declaración de RELIAL sobre los Derechos Humanos", el cual fue sometido a la observación de los miembros plenos de la Red para su posterior aprobación, por votación, en lo que fue el Congreso y Aniversario de RELIAL en Panamá.

De esta manera, el evento en conmemoración a los 10 años de RELIAL -una década traducida en compromiso, entrega y salvaguardia de la democracia liberal, la responsabilidad individual, la primacía del Estado de derecho y el impulso a la economía de mercado- fue, además un acontecimiento particularmente simbólico pues, en el marco de un ejercicio pluralista y democrático, aprobamos la Declaración de RELIAL sobre los Derechos Humanos

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"Declaración de RELIAL sobre los Derechos Humanos"

Aprobada durante el Congreso y Aniversario de RELIAL

16 de noviembre de 2014, Ciudad de Panamá

Los principios deben convertirse en acciones

La Red Liberal de América Latina surgió hace una década para promocionar la libertad en la región de acuerdo con nuestra visión moral de la persona humana y del rol de la sociedad civil y del Estado.

En consecuencia, estamos decididos a promover varios instrumentos para la defensa de los derechos humanos, basados en los siete principios aprobados como señas de identidad de nuestra coalición de organizaciones liberales y las consideraciones sobre la cohesión social propia de una sociedad avanzada.

Defensa de la democracia liberal. El modelo de Estado en el que creemos hoy está bajo ataque. Los gobiernos autoritarios y los del llamado Socialismo del Siglo XXI niegan las virtudes de la democracia liberal, con su respeto por la separación de poderes, por las libertades, el pluralismo, la rendición de cuentas, la alternancia pacífica en el poder, y el resto de los atributos que caracterizan a las 25 naciones más prósperas y defensoras de los derechos humanos.

Creemos que una referencia idónea para fortalecer la democracia liberal y combatir a quienes la adversan es la Carta Democrática de la Organización de Estados Americanos (OEA) suscrita por todos los países miembros en Lima el 11 de septiembre de 2001.

Libertad y responsabilidad individual. Basados en la tradición clásica occidental, en el Bill of Rights británico, en la declaración de Independencia de Estados Unidos, y en la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano proclamada por la Revolución Francesa, concordamos en que los seres humanos poseemos unos derechos naturales inalienables e imprescriptibles.

Simultáneamente, admitimos que derechos y deberes son las dos caras de la misma moneda. De la misma manera que aceptamos la existencia de derechos naturales, de donde provienen nuestros derechos humanos contemporáneos, admitimos que también existen deberes naturales que nos comprometen a luchar por la libertad de nuestros semejantes a procurar su propio bienestar, a tratar de conservar la paz y la concordia, y a practicar la tolerancia y el respeto por las ideas ajenas y la integridad de todas las personas, incluidas las que nos adversan.

Respeto a la propiedad privada. Sostenemos que poseer y disponer libremente de la riqueza creada por los seres humanos, no sólo es un derecho fundamental de las personas, sino que constituye el elemento básico fundamental de su prosperidad. Basta contrastar el desarrollo, las libertades y los derechos humanos de las sociedades donde prevalecen la propiedad y la iniciativa privadas con el de las sociedades colectivistas en las que el Estado posee los medios de producción –las dos Alemanias, las dos Coreas—para confirmar la superioridad total de las primeras.

Para defender vigorosamente este principio nos acogemos a la Declaración Universal de Derechos Humanos aprobada por la ONU en 1948, cuyo epígrafe 17 está conformado por dos partes claras y rotundas: 1) Toda persona tiene derecho a la propiedad, individual y colectivamente. 2) Nadie será privado arbitrariamente de su propiedad.

Promoción de un gobierno limitado. Concebimos un Estado administrado por un gobierno limitado constitucionalmente, siguiendo la tradición de la democracia liberal surgida tras el fin del Antiguo Régimen, la cual se propuso terminar con siglos de despotismo y colocando a los funcionarios del Estado bajo la autoridad de la ley y al servicio y respeto de los derechos individuales.

Este modelo de gobierno de atribuciones limitadas está definido en la mencionada Carta Democrática de la OEA y en los ideales fundacionales del movimiento de los derechos humanos, particularmente en aquellos que están reflejados en la Declaración Universal de Derechos Humanos (1948), la Convención Americana sobre Derechos Humanos (1969) y el Pacto Internacional de los Derechos Políticos y Civiles (1976).

Impulso a la economía de mercado. Entendemos que la libre concurrencia en el mercado de los agentes económicos –productores, compradores, comerciantes—es la forma más eficiente de asignar recursos, compatible con la libertad y autonomía de los ciudadanos.

Rechazamos la planificación centralizada, por empobrecedora y violatoria de los derechos y libertades individuales, usualmente realizada por los burócratas y comisarios estatales, o la aberración mayor, el Estado-empresario, foco permanente de monopolios corruptos, ineficientes y clientelistas.

Primacía del Estado de Derecho. Estamos persuadidos de que la convivencia armónica, la solución de los inevitables conflictos y la prosperidad, aunque no se consigan de inmediato, se alcanzan mejor y de forma permanente dentro de las instituciones, que por la acción espasmódica de la violencia y del accionar caudillista.

Es nuestra intención coadyuvar todas las instancias que nos permite el Derecho Internacional así como a la opinión pública, para denunciar las violaciones de la ley, las imposiciones arbitrarias y la utilización de la fuerza en lugar de la razón.

Defensa de la paz. Creemos que lograr la paz es un objetivo loable, entendida no solamente como la ausencia de la guerra sino como la construcción de una sociedad que rechaza toda forma de violencia. Rechazamos la absurda hipótesis de que la guerra puede energizar la economía y favorecernos. La guerra es muerte y destrucción de bienes materiales. No hay forma de reemplazar a las personas muertas durante los conflictos, y los recursos empleados en reconstruir los bienes destruidos podían emplearse de una manera mucho más eficiente y razonable en crear nuevos bienes.

Es nuestro propósito denunciar cualquier intento de recurrir a la fuerza para solucionar los conflictos entre Estados o de los gobiernos contra ciudadanos desarmados que se manifiestan pacíficamente y dentro del Estado de derecho.

La cohesión social y la lucha contra la pobreza. Como liberales, lucharemos para que todas las personas tengan las mismas oportunidades de perseguir los fines individuales que se propongan. Sabemos, además, que hay tres factores esenciales en la lucha contra la pobreza y la desigualdad: la educación, la práctica de una ciudadanía efectiva y la ética del trabajo, del ahorro y del esfuerzo propio. Mientras mejor educación tengan los ciudadanos, mejor será el tejido institucional, social y empresarial que sean capaces de crear, y mientras más valor le agreguen a la producción de bienes y servicios, mayores serán sus ingresos y, por lo tanto, menor será la desigualdad y la heterogeneidad de los niveles de vida como lo prueban la historia y la experiencia comparada.

La razón de la concordia. Como liberales defendemos la concordia, la convivencia pacífica, la tolerancia y la actitud afable y respetuosa entre los ciudadanos de una comunidad, como requisitos para construir una sociedad democrática. Repudiamos el uso del gobierno para propagar el odio, el antagonismo, el enfrentamiento y la discriminación, que hace inviable la libertad y el desarrollo de las potencialidades de las personas.

Libertad de expresión. Reconocemos la libertad de expresión –en todas sus formas y manifestaciones- como un derecho fundamental para que la persona pueda defender sus demás derechos. El primer objetivo de todos los gobiernos autoritarios es acabar con la libertad de expresión; la solución no radica en el control del estado de la libertad de expresión o los medios de comunicación sino en la crítica de los ciudadanos. Nos oponemos a que los estados dicten leyes que limiten la libertad de expresión. En su lugar, promovemos la creación de espacios para la crítica constructiva de los ciudadanos a los medios de comunicación. Adherimos a la Declaración de Chapultepec (1994) e instamos a los gobiernos a ratificar la misma.

RELIAL por el ex presidente Flores

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CARTA ABIERTA

 

Congreso de la Red Liberal de América Latina

Ciudad de Panamá, domingo 16 de noviembre de 2014

 

Esta carta es un pedido al gobierno salvadoreño por las condiciones extremas en que se encuentra detenido el ex presidente de ese país, Francisco Flores.

Nadie debe situarse por encima de la ley, pero en las verdaderas democracias existe el principio de presunción de inocencia. Nadie es culpable hasta que un tribunal imparcial falla en esa dirección.

Francisco Flores sostiene que es inocente de las acusaciones de corrupción que le imputan y tiene derecho a un juicio justo e imparcial, proceso al que él se ha sometido voluntariamente.

El ex presidente Flores padece una grave enfermedad circulatoria y tenemos información de que su vida corre peligro si lo mantienen, como hasta ahora, aislado en una mínima celda, prácticamente sin ventilación, sin las mínimas facilidades sanitarias, algo contrario a las normas elementales de reclusión de prisioneros, y en definitiva, opuesto a la decencia.

Ante esta situación, respetuosamente, les pedimos a las autoridades salvadoreñas que contemplen la posibilidad de permitirle al ex presidente Flores cumpla prisión domiciliaria durante el tiempo en que se celebre el juicio al que está sometido.

Resulta congruente este pedido en relación a un mandatario que llegó al poder por el voto mayoritario de sus compatriotas.

 

Atentamente,

 

Ricardo López Murphy

Presidente de la Red Liberal de América Latina

RELIAL

“Hoy llamar a la cohesión social no es sexy”

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López Murphy: “Hoy llamar a la cohesión social no es sexy” El dirigente lamenta que la sociedad crea que es gratis no aplazar a los chicos; jubilarse sin hacer aportes y no castigar a los que delinquen. Advierte sobre la tinellización de la política y la falta de debate.


Mario Cáffaro Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla


“Hoy en la Argentina prevalece la visión de que las cosas son gratis; que no aplazar es gratis; que no obligar a hacer aportes previsionales es gratis y que no castigar a los delincuentes es gratis. No es gratis”, exclama Ricardo López Murphy, distendido en charla con El Litoral en la tarde santafesina en dependencias de la Bolsa de Comercio. Más tarde, invitado por la Asociación Civil Río Paraná presentará su nuevo libro “Mejores políticas públicas” que son una síntesis de las charlas que ofrece la Fundación Cívico Republicana para la formación de dirigentes “con una visión alternativa a la que prevalece hoy”.


—¿Cuál es el enfoque del libro?

—Enfatiza cuestiones republicanas; criterios de decencia que necesita una sociedad en sus liderazgos; características de los países exitosos; lo que hacen nuestros vecinos a los que les va bien; enfatiza con un criterio positivo qué condiciones hacer. Cómo convertir los planes sociales en planes educativos; cómo hacer volver a la gente al trabajo. Planteo la idea de llevar el plan social para que se termine la escuela secundaria, el requerimiento es terminar la secundaria, eso es revolucionario. Si la Argentina lograra que el grueso de su población terminara la escuela secundaria daríamos un salto cualitativo más allá de los problemas que tiene la educación.

 

— ¿Terminar cualquier tipo de escuela?

—Hoy termina el 43% de los chicos la escuela secundaria, de ellos la mitad no comprende los textos. Es mejor que terminen porque produce cierta disciplina. Estoy de acuerdo que además sería mejor que la escuela tuviera otros estándares de calidad. Una meta inicial razonable sería que para el 2020 el 80% de los chicos terminen la secundaria. Sería impactante. Recuerde que la ley establece la obligatoriedad de la escuela media, yo pido pasar del 43 al 80%. Se puede hacer. Requiere un esfuerzo sistemático. Si hubiera sido presidente hubiese hecho una campaña enorme para que los chicos terminen la secundaria; para que abandonen la droga, para que practiquen deportes.

 

—La droga lo ha invadido todo. Tenemos fronteras porosas, policía complicada con el delito. ¿Cómo se sale?

—Combatiendo en todos los planos. Primero hay que convertirlo en un tema de salud pública. No hay que equivocarse, esto no lo arreglan ni los militares ni la policía; es un problema de salud pública. La acción que tiende a batir la demanda es mucho más eficaz que la acción de combatirla con medidas policiales. Es fundamental que el liderazgo hable todo el día de eso. Se puede mirar la experiencia de Tabaré Vázquez cuando fue presidente de Uruguay e hizo una batalla central contra el tabaquismo. Los índices de tabaquismo bajaron drásticamente con todo el correlato que eso tiene en términos de bajar enfermedad, riesgos cancerígenos. Imagínese aquí en vez de atizar el odio entre los argentinos, si hiciéramos una campaña para terminar la escuela secundaria, practicar deportes y para acabar con la droga. Además haría una campaña para conducir mejor; tenemos mucha accidentología en rutas más allá de los problemas de infraestructura. Todas esas cosas no son costosas, son valiosas socialmente, sería una forma de hacer política eficaz. —Usted hace un enfoque social fuerte, cuando siempre fue economista.

—Si lográramos abatir el consumo de drogas a los niveles que teníamos diez o quince años atrás; si lográramos que los chicos terminen el secundario; que hagan masivamente actividad deportiva y si lográramos reducir las siniestralidad en el tránsito te puedo asegurar que pocas cosas tendrían un resultado tan fuerte en la economía.

 

—¿Habría empleo para la gente?

—La gente que ha terminado la escuela secundaria tiene mucho menor tasa de desempleo que los que no terminan. Esto tiene una explicación: la tecnología que está disponible requiere más formación; hoy la tecnología discrimina muy duro a la gente de baja calificación. Empleo requiere más inversión, si subiéramos 5 ó 7 puntos la tasa de inversión, el tema del desempleo abierto desaparece rápidamente. El desempleo disfrazado, el exceso de empleo público, llevará más tiempo. Si agregamos reformas laborales e impositivas sensatas tendríamos una expansión extraordinaria del empleo. Las cosas que estoy diciendo requieren una definición política sobre la forma de ver el mundo, esto no construye antagonismo, construye cohesión social. No es el enfoque que hoy predomina en la Argentina y tal vez no sea el enfoque que permita ganar las elecciones. Llamar a la cohesión social no es sexy.

 

—¿Los principales precandidatos a presidente toman algo de esto?

—No hablan de estos temas. La política desgraciadamente ha perdido dos grandes capacidades: una la del debate, la otra, la falta de programas e ideas. Hoy en la política se ve una tinellización, el candidato tiene que aparecer en el mundo del espectáculo. Los candidatos están haciendo de seguidores de una costumbre social, la gente mira a Tinelli, le dan un premio a la cultura, es una cuestión disparatada. No quiero ser derogatorio, pero veo en esto un empobrecimiento de la política. Más interesante es escuchar propuestas prácticas, claras, operativas.

 

—Usted tiene propuestas pero está fuera de la carrera.

—La carrera depende de las encuestas. Si las encuestas me dieran favorable estaría en la carrera. Los temas que hablo, son valiosos, pero no generan interés en la opinión pública; no motivan.

 

—¿La opinión pública fue ganada por la farandulización de la política?

—Esto ha ocurrido, es un dato de la realidad. Usted hoy no ve una organización, disposición y debates y presentación de alternativas que motiven a los periodistas. Hubo en el pasado un afán por discutir los temas, recordemos el debate (Dante) Caputo - (Vicente) Saadi por el acuerdo con Chile. ¿Se imagina hoy un debate de política exterior con rating como tuvo aquel?. El país ha cambiando; para mi gusto, no para bien. Todo al revés

 

—Inseguridad y economía ¿son las prioridades de la gente?

—Pero a nivel casi infantil. La preocupación es que pase algo que me saque esta angustia. No cómo se construye una sociedad que va retrayendo esas llagas como si fueran una cosa patológica. No hay una visión en la opinión pública de que eso no va a salir por arte de magia, eso va a salir con un cambio importante y que tiene que ver con qué hacemos con la droga, con los valores, las instituciones de la seguridad, con qué criterio organizamos la acción punitiva del Estado. Usted tiene abolicionistas incluso en la Corte Suprema y buena parte de nuestro sistema jurídico. Es muy difícil lograr éxito en la lucha contra la inseguridad porque se está auspiciando que el problema se multiplique. Prevalece una ideología en la Argentina que quiere alumnos sin aplazos, jubilados sin aportes, malhechores sin castigo. Esto prevalece, yo no estoy de acuerdo.

 

 

"Si logramos que los chicos hagan deportes, que no entren en la droga y que terminen la secundaria, estamos en otra sociedad”.

Ricardo López Murphy

“Chile ha entrado en Crisis con sus propios éxitos”

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Equipo Cosas

3 noviembre, 2014

Entrevista, Política

 

La crisis de los ingresos medios es lo que para López Murphy explica el momento chileno, que si bien no lo encuentra bueno, comparado con lo que ocurre en su país, no le parece grave.

 

Por: Ignacio Ossa / Fotos: Bárbara San Martín

 

Mientras Argentina pasa por uno de los peores momentos institucionales del último tiempo y cada día ve surgir una nueva crisis, el economista, ex ministro y ex candidato Ricardo López Murphy estuvo de paso por Chile. Invitado por la Fundación para el Progreso, vino a dar una serie de conferencias sobre lo que sucede en su país y entregar también su opinión sobre Chile. Una lectura que, como bien cree él, puede sonar medio rara, porque lo que siente López Murphy no es sino admiración por nuestro país, por nuestro modelo, nuestra educación, nuestros índices de pobreza.
Ya no usa el espeso bigote que tenía en la época de De la Rúa, ya no tiene que andar dando explicaciones y está alejado de la política más contingente. No pretende ser él quien lidere a la oposición. Está muy lejos de eso, pero no deja de plantear sus puntos de vista en forma clara. Sobre lo que pasa tanto en Chile como en Argentina, Venezuela o Bolivia, López Murphy tiene su película clara. Acá, dice, el modelo funciona bien y es la razónpor la que nuestro país se logró despegar del resto de la región en cuanto a crecimiento económico y modernización. “Si uno mira los indicadores de pobreza y aumento de la cobertura educacional, y sobre todo en la calidad de la educación, la distancia es muy grande. Cuando comparamos estas cifras con las argentinas, uno queda impactado. Hasta hace no mucho, nosotros llevábamos una gran ventaja y ahora perdemos en todo. Muchos sectores de mi país admiran la performance de la organización chilena”, comenta el economista. Pero, pese a las loas que lanza sobre nuestro sistema, también advierte que hoy atravesamos por la famosa crisis de los ingresos medios, donde un país debe tomar opciones: “Continuar por el mismo rumbo hasta llegar a niveles de países avanzados, o bien se hace una pausa y le inyectan un carácter idiosincrático a esto”.
–Pero es un proceso no menor, que marca de manera casi definitiva el futuro del país.
–Están en ese proceso. Chile ha entrado en crisis con sus propios éxitos. No cambiaría lo que funciona, porque nunca hay que arreglar las cosas cuando andan bien.
–En Chile muchas cosas no andan bien y es en eso donde este gobierno pretende introducir reformas. Puede que existan distintas  maneras de llevarlas a cabo, pero los sectores están identificados.
–En el tema educacional, la matriz que tienen necesita correcciones, incentivos para mejorar las escuelas municipales, la calidad de la enseñanza, ampliar el rendimiento en pruebas internacionales. Se necesita un esfuerzo de calidad y nivelación. Yo hubiera fortalecido lo que había, subsidiando la demanda y con énfasis en la recuperación de los sectores más atrasados. La estrategia del gobierno es otra, influida por ciertos conceptos que no comparto.
–¿Hay una derrota del ideario liberal en Chile cuando vemos que se están imponiendo otras maneras de hacer frente a los problemas ocasionados por el modelo económico?
–No lo creo. El mecanismo de subsidiar la oferta sin discriminar, que es lo que se ha hecho en Argentina, ha dado pésimos resultados. No puedo entender cómo acá pueden querer nuestro modelo que ha sido una catástrofe. Hemos gastado mucho dinero en educación y estamos con resultados cada vez más malos. Si el modelo a seguir somos nosotros, sepan que en universitaria, primaria y secundaria es todo un desastre. Hay mucho desperdicio, mucha incapacidad, no puedo entender que crean que eso funciona.
–¿Qué posición le asigna a Chile en la región, cuando hay países que van creciendo mucho más fuerte y acá se vive un período de estancamiento?
–Eso ocurre hace muy poco. Yo he visto caer la inversión en Chile sólo hace seis trimestres. Eso es en parte un tema regional y también por el sacudón de las reformas que genera desconfianza , lo cual no es bueno. Hubiese tenido mejores consecuencias haber consolidado lo que venían haciendo. No hubiese caído la inversión y estarían mejor. El rumbo de las reformas del gobierno tiene el costo de la desconfianza.
–Usted viene de un país donde las instituciones hace ya un buen tiempo pasan por una gran crisis de confianza. ¿Cuánto pierde Chile con este clima?
–Esto no es irreversible. Hay un tufillo de discurso anti capitalista, anti empresario, no desde el gobierno, sino que en el clima de la opinión pública, y eso no le hace bien al país. No hay más alternativas a esto. Lo que se discute es la manera de obtener mejores resultados con los recursos que se están comprometiendo y mi sensación es que se están arriesgando a tener un problema innecesario. Entiendo la ideología y los prejuicios, sin embargo, con pequeñas reformas acá hubiesen logrado un éxito muy grande sin imponer el temor a parecerse a otros países de América Latina.
–¿Lo dice por los sectores políticos que miran con simpatía a Venezuela?
–Eso es increíble. Eso es una catástrofe en toda la línea. Venezuela es un país riquísimo, que vive como un africano pobre. Es un país que ha destruido su producción, su inversión, el funcionamiento, generando una crisis social de una envergadura extraordinaria. Si alguien aquí ve con admiración a Venezuela, yo estaría muy preocupado.

 

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UN NEGRO FUTURO
–¿Qué avizora para Argentina en los próximos años?
–Una crisis creciente. Tenemos un problema muy grave de pagos externos, un serio problema de inflación y capitalización. Vivimos una tremenda crisis energética, que al igual que la venezolana, es inexplicable con los recursos que tenemos. Hemos reventado la industria de la carne que era fantástica, se ha dañado la inversión. Me da la sensación que la descapitalización en que hemos caído nos va a obligar a un enorme esfuerzo que, de empezar a hacer las cosas bien, duraría muchos años.
–¿“Hacer las cosas bien” qué significa en Argentina?
–Parecerse al modelo que Chile siguió en los últimos 25 años.
–¿La clase política argentina está en esa línea?
–Hoy están desconcertados. Acá hay un gran prejuicio a la locura que hicimos. Fíjese que Aerolíneas costaba cuatro mil millones de dólares de pérdida, porque eso pagó British a Iberia. Los desastres son abrumadores y están en la crisis eléctrica, petrolera, gasífera. Todo el mundo habla de Evo Morales, pero su éxito es en parte nuestro, ya que le compramos gas a precios extravagantes, porque no invertimos y nos quedamos sin gas. Nuestra clase política compró ese sueño colectivista y ha resultado ser una pesadilla.
–¿Sienten el fracaso los políticos argentinos?
–Sienten el fracaso, pero no saben bien cómo reaccionar. Tienen que hacer un viraje conceptual dramático. Acá está mal el relato y el modelo.
–¿Se puede construir un nuevo relato?
–La dificultad que tiene la posibilidad de un nuevo relato es que la población también lo compró y la frustración es muy grande. Es como tener fe en un ser superior y luego descubrir que no existe. Te preguntas cómo nos metimos en este zafarrancho, si todo esto era falso y un fracaso. Nosotros vemos esto como un multicine: la película de Venezuela es a la una y la nuestra es a las cuatro. Esto es desesperante.
–¿Se instauró la cultura de la flojera y la corrupción permeando a la sociedad?
–Hemos tenido todos los perjuicios de un gobierno centralista, autoritario, sin control ni balance. Pasó lo que dice la teoría política desde hace 200 años. Cuando llega el caudillismo ocurren atrocidades.
–Eso permea la sociedad.
–La que se entusiasmó en esta locura fue la sociedad argentina. Nuestros dirigentes son un síntoma de ese problema. Dar vuelta es complicado, porque la gente tiene una frustración luego de haberse comprado el relato.
–¿Existe alguien en la oposición capaz de hacer el viraje?
–Parte del problema es que la oposición está fragmentada. El oficialismo ha fracasado como proyecto. No tiene sucesión ni argumentos. Creo que tienen miedo de enfrentarse a una sociedad que ha sido adoctrinada en otra explicación de los problemas. Por ejemplo, está claro que tenemos un problema de financiamiento externo, para lo cual se ha desarrollado una narrativa en torno a los buitres. Ahora, veo que hacen un esfuerzo por convertir a los buitres en ruiseñores. Todo es parte de la locura colectiva.
–Ante la urgencia que vive el país, ¿no hay capacidad de rearmarse y hacerle frente al oficialismo?
–El mayor riesgo que tenemos no es la crisis externa, la cesación de pagos, la descapitalización, la crisis energética, el desempleo… todo es menor comparado con el problema de gobernabilidad. Para resolverlo, necesitamos entender que necesitamos tener una coalición amplia y un programa de gobierno. Pero cómo la sociedad se va a predisponer para un giro tan grande, luego de embarcarse en la locura innecesaria. Lo que necesitamos es un Patricio Aylwin y un Edgardo Boeninger para cohesionar a un amplio espectro de la política y no exponer al país a una crisis de gobernabilidad.
–¿Cuándo perdió el rumbo Argentina?
–Argentina interpreta muy mal la crisis de 2000-2001. Esa crisis la sufrimos porque en los ’90 se hicieron reformas sin el orden macroeconómico necesario. Tuvimos más acumulación de deuda de lo razonable y eso explicaría un tercio del problema. Lo principal fue el shock externo. Se nos derrumbaron los precios de los commodities, subieron las tasas de interés, nuestro vecino, Brasil, con una economía cinco veces más grande, produjo una brutal devaluación y eso nos puso en un apretón que la sociedad argentina no pudo entender y demonizó las reformas. Esto nos llevó a adoptar medidas disparatadas que en ninguna parte del mundo se han hecho. Se desarmó todo y donde busques hay un caos. Hoy exportamos menos carne que Uruguay o Paraguay. Destruimos la industria frigorífica.
–Con todo eso, ¿qué le parece que el oficialismo comience a levantar la figura de Máximo Kirchner?
–Yo no creo en eso. Pero él sí es una persona influyente en el círculo del poder que ha salido a la luz. Me parece bueno para el país que sepamos lo que quiere y lo que piensa. Es bueno que salga de la oscuridad una persona que es tan importante en la toma de decisiones y que no esté todo el tiempo como un Rasputín.

El Estado le ha cedido el territorio a las bandas narcos

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Hay que tomar medidas urgentes y francas, ya que por negligencia o corrupción de los gobernantes las mafias están destruyendo el lazo social.

 

Mucho se ha discutido sobre los efectos de la última década y la necesidad del gobierno de radicalizar su discurso de cara al 2015. Con algo de éxito, el populismo logró tapar no de los problemas más grave que enfrentará el próximo gobierno: el avance y la instalación del narcotráfico en la sociedad.

Este problema hay que plantearlo con franqueza: el Estado por negligencia, incompetencia o corrupción, le regaló el territorio a las bandas narcos, que con su poder económico y político desarrolló un Estado mafioso dentro de nuestro territorio.

Esto se ve con claridad en las villas de la ciudad de Buenos Aires y del conurbano, en Rosario o en Córdoba capital. La ausencia efectiva del Estado está siendo suplantada por un poder que corrompe a funcionarios, fuerzas de seguridad, y sobre todo, a las futuras generaciones, que en lugar de ir al colegio y apostar a la cultura del mérito, del esfuerzo y del trabajo, ya forman parte -o son futura carne de cañón- de estas bandas, como mano de obra primaria.

Hace algunos días, un ex funcionario del gobierno del ex presidente Álvaro Uribe estuvo recorriendo las villas del conurbano bonaerense. En privado, me dijo: “ esto es Medellín antes de Uribe, y la única diferencia que veo es que ustedes están en una llanura, mientras que nosotros teníamos instalados a los narcos en colinas”. Ante este avance del narcotráfico, y la negación por parte del oficialismo y de una gran parte de la sociedad civil, me parece oportuno plantear algunos ejes de trabajo:

 

1. Tenemos que recuperar los territorios perdidos y aumentar de manera considerable la presencia del Estado, instalando destacamentos policiales, centros de salud, bibliotecas populares, espacios públicos, como plazas y lugares de esparcimiento y clubes barriales. Hay que cortar con el multimillonario negocio y hacer un fuerte trabajo social y moral para sacar a los chicos de la droga.

2. El Estado debe comprometer todos sus medios en la lucha contra el narcotráfico. Hoy, parte de las fuerzas policiales son cómplices del poder narco. Las denuncias contra los jefes de policía tanto en Rosario como en Córdoba dan muestra de ello. Necesitamos organizar una fuerza especial, transparente e idónea, que haga la tarea inicial de ingresar a estos territorios que hoy están en manos del poder narco. Y haciendo los cambios que sean menester en las leyes de Defensa, Seguridad e Inteligencia. Deberán desplegarse incluso nuestras FF.AA.

3. La Ley de Derribo. La política de radarización del espacio aéreo debe ir acompañada por una Ley de Derribo de carácter preventivo, que no permita el ingreso de aviones narcos, o no autorizados a la Argentina.

4. Creación de un fuero judicial especializado en narcotráfico,con jueces y fiscales idóneos. Esto permitiría agilizar los procesos judiciales y mejorar los procedimientos.

5. Las alternativas de liberar el consumo personal como han hecho otros países es complementario de este esfuerzo de erradicar las mafias.

 

 

El avance de las drogas y del narcotráfico está destruyendo lenta, pero efectivamente el tejido social. Los sectores más vulnerables son los más afectados, y para revertir esta situación es necesario actuar con firmeza y convicción política.

Publicado el lunes 22 de septiembre por Clarín.

 

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